“La historia humana se congeló cuando decidió que los hijos harían lo que determinaran los padres. Ahí comenzó el triunfo de la organización más poderosa, la única”.
Una vez más, el problema de la familia analizado en esta novela por el psicoanalista Dr. Aramoni.
“Me tocó ejercer la medicina en una zona cafetalera… Un pequeñísimo pueblo tropical… Gente que hablaba con un lenguaje de tierra caliente… Paupérrimos, vestidos con ´garras´, sombreros ametrallados, pantalones que ya eran un cachirulo, en que no había porciones mayores, alpargatas improvisadas, ´hechizas´, uñas quebradizas y sucias, la piel curtida con pelagra…”.
Y al final, el encierro, la locura, y otra vez la libertad.
“Mi tiempo llega a su fin y debo rendir cuentas de mi obra. Quisiera haber dilapidado en ella toda mi energía y llegar a la meta sin nada. Desnudo de ropajes que disfrazan, como soy, como el hombre que salió de la oscuridad para llegar solo, hasta el silencio”.