Ana María Carrillo pasa la mayor parte del tiempo en archivos, le apasiona leer «papeles viejos» y trata de reconstruir un trozo de historia con ellos. Así elabora un atinado dibujo sociocultural de época para contar la vida de Matilde Montoya, quien el 24 de agosto de 1887 presenta su examen profesional para convertirse en la primera mujer médica mexicana. Su familia, sus estudios, los prejuicios de la época son presentados con pluma serena y objetiva.