Yvonne González-Báez

Yvonne González-Báez nos comparte esta reflexión acerca del año que se fue y el que empieza… Yvonne fue participante en el concurso Premios DEMAC 2005-2006 Para mujeres que se atreven a contar su historia®, en el cual fue una de las ganadoras con el texto Historia de Luz.

2009 y 2010
Tomados de la mano

Como último día del año, hago un "cierre" emocional con mucho agradecimiento a la vida, al amor, a la salud y a todos los humanos-ángeles que han estado en mi vida, tan presentes -sobretodo- en este año de grandes y hermosos cambios para Sabrina y para mí.

Pero lejos de iniciar despidiendo el año, deseo primero dar la bienvenida al que viene con todo amor, empalmándolo con aquella energía que aún no termina de éste… porque ha sido tan hermosa que quisiera que ambos se den la mano y que luego tomen las mías y me lleven por esta vida, con cada segundo que estos dos años representan, como dos padres agarrando a un niño pequeño que está aprendiendo a caminar: cada uno tomándome de una mano. 

Querido 2010: Te recibo con los brazos abiertos, lleno de esperanza. Te daré vida, aventura, amor y todo mi entusiasmo, mi inteligencia, mi salud, mis penas y mis glorias. Entre tú y yo haremos que vivas de la mejor manera posible.

Gracias por venir, gracias por el tiempo que tomaste para estar aquí. Ahora te toca a ti ser el protagonista principal de la existencia de todo ser humano en este planeta. En lo personal, te doy cabida con todo mi ser para hacer de ti todo un acontecimiento de vida, para crecer y aprender, cometer errores y enmendar, enseñar y compartir, gozar y llorar. Conocer a más gente y amar.  ¡Ayudar y generar prosperidad! Todo eso y más deseo hacer de ti, contigo, si tú estás dispuesto –y sé que lo estás- a tenerme paciencia y a dejar pasar cada segundo en su justa medida, dándome la oportunidad de llenarte de toda experiencia vivida.

Querido 2009: Con mucho agradecimiento te despido por haber estado segundo a segundo, minuto a minuto dispuesto a darme lo mejor de ti. Hice lo que pude y me entregué con manos llenas a ti. ¡Fuiste un año maravilloso! Si, un año de cambios enormes, de pérdidas aún mayores como la partida de mi hermano Alex y de otros seres queridos; pero con gallardía reconozco que no se perdieron esas vidas sino que sembraron en mí un mayor amor por la vida. También fuiste una época para dar cierre a muchos ciclos e iniciar otros aún más maravillosos. Fue un año de sueños cumplidos, de metas logradas y obstáculos derribados, de amores transformados. Un año en el que tuve la fortuna de ver a mucha, -muchísima- gente querida gracias a mi partida a Canadá. Me diste la oportunidad de darme cuenta de la cantidad de gente quiero y admiro ¡y de cómo soy hermosamente correspondida! Me diste la ocasión para celebrar con mi gran familia que hace mucho no veía (¡y a algunos otros que ni siquiera conocía!). De ver a amigos que desde la infancia conservo y que allí estuvieron para “despedirme”, sin darse cuenta de que lejos de haber sido una despedida, ¡han regresado con más intensidad a mi vida! Me regresaste a amigos lejanos y cercanos, amigos de antaño y recientes… a muchos de ellos pude volver a ver en tu tiempo ¡y eso fue un regalo maravilloso! 

¡Y que decir del inicio de mi vida en Canadá! ¡Más hermoso no podría ser! Toda la gente tan admirable y grandiosa que allí hemos conocido ¡y aún la que queda por conocer! Los extraños que se han vuelto más que amigos, las actividades que llegan como golosinas y que llenan los minutos con aprendizajes hermosos… Gracias, gracias por toda esa vida que allá comenzamos contigo, 2009, y que el 2010 trabajará conmigo para llenarlo aún más de momentos enriquecedores para que en 365 días también se regocije con los frutos  obtenidos...  como tú y como yo lo estamos haciendo ahora.

Esas son las bendiciones que puedo contar y los agradecimientos que puedo otorgar. 
Sólo espero que exista algo más que no está en mí para contar, sino en ti. Un recuento de lo que mi existencia en este plano ha hecho por otros. Porque al final del camino no es lo que uno logra para si, sino el cambio que hace –conciente o inconcientemente- en la vida de los demás. Que existan, pues, en este 2009 muchos recuerdos gratos en la memoria de mi hija, muchas enseñanzas en los niños a los que di clase, muchos cambios positivos en los amigos que pudieron crecer gracias a mi presencia, mucha unión en la familia, muchas sueños sembrados en otros que pronto tomen vida por la influencia que pudieron haber sido mis propios sueños logrados…  Que muchos cambios positivos –aunque sean sutiles- hayan acontecido gracias a la influencia pude haber tenido en todos los que tuve contacto en este año.

Que haya sido lo suficientemente conciente con la naturaleza para haber ayudado a su conservación y no a su destrucción. Que haya encausado al extraño a encontrar una calle que lo llevaría a reencontrarse con su familia, o que haya brindado apoyo sin saberlo a quien se cruzó en mi camino. Que todo acto haya llegado con la mejor intención a un mejor destino.

En fin, que haya ayudado a quienes lo necesitaron y que mi presencia y acciones –positivas y negativas- hayan influenciado de alguna forma afortunada a otros.

Y que aquello que omití, los daños que ocasioné, el dolor que provoqué, querido 2009, sea perdonado y que pueda revertirse en algún aprendizaje favorable para quienes sufrieron por mi causa. Porque estoy convencida que no hay experiencia mala, sino enseñanza rechazada. 

Deseo aprender, pues, de mis errores y acepto lo mejor de mi humanidad.  Se que aún hay mucho que recorrer y ¡para ello recibo al 2010 con toda intensidad!

Yvonne

¿Qué te pareció esta reflexión? Escribe aquí tus comentarios, o envíanos tus opiniones a diana.perez@demac.org.mx.

Otras redes:

Fotografía
Mujeres en el extranjero
Pro
Abuelas Atrevidas
Lectura