Talladoras de Palabras

2009, noviembre

Tiani

“Para que quiero alas si tengo las letras”

Una mesita pequeña y medio apretada con una lap que apenas estoy aprendiendo a usar me hacen retomar las letras polvosas de los manuscritos olvidados… Apoyada en un multifuncional que uso para leer, al imprimir mi trabajo ya capturado; pues no me acomodo aún leyendo desde la pantalla, eso hace que mis hijos se rían y acentúen que soy antitecnológica, aunque yo diría que más bien soy mañosa, por que de las cosas que no me atraen voy aprendiendo lo que considero necesario, como en este caso la computadora, que ya manejo mejor de lo que ellos esperaban, pero su luz reflejante no acaba de agradarme; al parecer soy fotosensible, “que bueno que no fui modelo”, no sobreviviría a los flashasos.

Hojas blancas, plumas, marca textos, lápices, una memoria micro SD, mi celular (en vibrador), una taza de café muy caliente y sin azúcar se volvieron los cómplices de mi nueva aventura al retomar mi afición por escribir, misma que casi olvido por mil motivos. La mesita está situada en el ombligo de la casa, desde ahí domino de vista y oído todas las actividades de mis hijos, son cinco y hacen que no pueda abandonarme a los brazos de la inspiración, locura, ensoñación o creatividad como a veces quisiera.

Mi espacio me hace sentir respetada y valorada por los hijos que últimamente me criticaban al ser antitecnológica, apenas hace un mes empecé a pedirles asesoría para aprender el uso de la computadora y lo que eran manuscritos hoy los hago en la lap, apoyándome del Internet y se molestan  porque no pueden chatear tanto desde que yo uso la computadora e incluso  los asesoro en algunos procesos que olvidan al usar el equipo. Desde mi espacio controlo las actividades de todos y me enriquezco escuchando sus pleitos, bromas y juegos en convivencia de hermanos, soy divorciada cabeza de familia y ya aprendí a estar en el tingo y en el tango al mismo tiempo. Una vez me enteré de un concurso literario y realicé la creación de 20 cuentos en un solo día alternadamente con mis actividades cotidianas, quedaron bien padre, pero no pudieron llegar a su destino oportunamente por situaciones de regulación en mensajería extranjera.

Un día compré una tortuga japonesa porque tenía su carita triste, así que decidí llevarla a casa conmigo para cuidarla hace cinco meses, es mi consejera al escribir, está a mi espalda en otra mesita, le platico y hago preguntas sobre mi trabajo; aunque parezca una locura, sé que me contesta con sus movimientos, tiene uno especial para cada respuesta, hasta mis hijos se sorprenden de como reacciona cuando le hablo, me sirve de pretexto para corregir mi trabajo, me gusta leerlo en voz alta y escucharme…. Mis tiempos para escribir están divididos en dos, por la mañana creo y por la tarde releo y corrijo ortografía, adecuaciones y errores de dedo etc. Mis hijos estudian por la tarde dejándome sola y con la casa más tranquila, sin tanto revoltijo de una música diferente por cada uno sonando todas al mismo tiempo, no escribo diariamente, lo hago eventual y a capricho de las musas que de pronto me abandonan, pero siempre regresan.

Desde hace un mes sí escribo de rutina, porque ya decidí dedicarle tiempo a mis sueños, entre ellos está el de la escritura, me gusta la poesía y el cuento, soy totalmente lírica y creo que soy de temas muy actuales, así que no caigo en lo común o cursi como dicen algunos.

Soy original  desde el nombre. Mi papá murió cuando yo tenía cinco años; dice mi mamá que al nacer yo él quería ponerme un nombre y ella otro (ambos tenían dos nombres PARA MÍ), como no se ponían de acuerdo y a mi papá se le daba mucho la creatividad (era maestro de matemáticas), le pidió a mi mamá que escribiera en una hoja el nombre que quería, lo mismo hizo él, escribió el nombre que él deseaba para mí y cortó las dos hojas de forma que quedara una sopa de letras y jugó con ella formando nombres hasta que uno le agradó a los dos y sonriendo mi papá le dijo a mi mamá: Ni tú ni yo, llevará lo nombres que ambos elegimos fundidos en este; Tiani Garilú.

Me gusta mi nombre, no es común, suena bien, fue hecho especialmente para mí y ya me encariñé con él, “llevamos 38 años juntos”. Lo único que me disgusta ocasionalmente de mi nombre es que cuando doy mis datos, debo repetirlo hasta tres veces y en algunas ocasiones escribirlo para no dejar dudas. Lo más parecido que he escuchado es el “Circo Thiany” nombre que corresponde al apellido alemán de los dueños del circo, por cierto es muy bueno su espectáculo.

Tuve un apodo cariñoso el de “Mirruñita” como me decía mi papá y a veces uso el pseudónimo de “Imperio” para mis escritos.

Mi nombre me hace sentir bien, es tan individual como ahora sé que soy yo (antes me dedicaba a todo y a todos olvidándome de mí), si tuviera color sería azul violáceo por que suena fuerte sin agresividad y se parece a mi esencia. Lo siento como el algodón virgen que sigue enraizado en el plantío, soy fuerte, franca y creativa con matices de ingenuidad, humilde sin ser sumisa: Me gusta escribir, cuando tomo pluma y papel me embriago de tinta y mi alma, mi mente, mis ansias le ganan al movimiento de mi mano, al tiempo mismo. Se apresuran las letras extrayendo de la pluma el color que motiva al pálido blanco de la hoja, absorbente de mis penas, alegrías, deseos, ideas y promesas. La escritura es y ha sido mi cómplice, mi amiga incondicional, el oído paciente y sin prejuicios, la evidencia de mis anhelos y esperanzas aplazados, esos que sé, un día podrán hacerme volar…

”Para qué quiero alas, si tengo las letras”.

Escribir me lleva a descubrir afinidad, pertenencia, formación, aliento y proyección amistosa; comprensible a la sensibilidad de mis sueños por encima del duelo, para solidarizarme aportando mi torpeza y pequeñez literaria a todo aquel que pueda yo servir.

Metafóricamente con poesía me visualizo así:

Así soy.
Yo nací para ser amada,
yo nací para vencer,
yo nací para blandir la espada.
Yo nací de agua y arcilla
amparada de la luna y el sol.
Venciendo barreras
voy llegando donde me espera
el destino que DIOS me escogió.
No abuso la fuerza,
no creo en debilidad alguna
y dicen los hombres
que en el amor soy diestra;
incluso preguntan quién me enseñó.
Yo nunca tuve maestro,
y no he conocido al mejor.
No tengo guía del amor…
Los labios primeros
entre agitados latidos
me han dicho:
 “DEMONIO HECHO PASIÓN”.
Soy ganas, soy ansias.
Soy puerta, soy entrada,
sin rejas, sin promesa asegurada.
Soy libertad, soy esperanza
que desplegada vuela
sin límite, sin anclas…
Soy arma sin muerte.
Soy castigo sin dolor.
Soy verdad a ciegas.
Soy cadena placentera.
¡Soy cómplice del amor!
Soy vino consagrado,
redención y perdón
que invitan al pecado.
Soy playa y malecón
de pies peregrinos,
aventureros, profanos.
Soy camino temerario,
soy rectificación del creador:
Antes de mí hubo otro ser.
¡EL HOMBRE ME LLAMA MUJER!
Se admira de mí
el que se dice conocedor
y el que llega retando experto
se retira perdedor.
Soy fuego que navega en olas altas
y las realidades amargas
respetan mi ensoñación.
Sin veneno, sin lanza,
desnuda de hieles
fácil entro al corazón.
Domino al instante
cualquier situación.
Y sin pecar de inocencia
hago mi bandera
hilando valor y destreza,
ya terminada
la planto en la roca
que se vuelve arena blanda.
Soy torbellino impetuoso,
soy abismo luminoso.
Soy apacible calma
que despierta las ganas.
Adornada de lágrimas
pregono carcajadas…

Tiani Garilú Murrieta Benítez.