Por: Amaranta Medina, investigadora y colaboradora DEMAC
¿Estamos las mujeres destinadas al confinamiento en el espacio doméstico e incluso en el espacio público, o en el peor de los casos al confinamiento en la cárcel?
¿Por qué todavía no somos visibles en el espacio público urbano a pesar de que cada vez somos más mujeres las que lo practicamos? Además, ¿por qué hay una hipervisibilización de las prostitutas, de las indigentes y de las locas?
¿Qué pasa con nuestras ciudades y sus espacios públicos? Les comparto una noticia que llegó al foro de bicitekas… Un testimonio lamentable:
“Que tal compañeros:
… Liliana Castillo (1985 - 2009), mi novia, mi amante, mi compañera, mi todo murió el viernes 22 de mayo víctima de atropellamiento. Fue atropellada el viernes 15 de mayo en Av. Universidad y Mayorazgo, mientras cruzaba por la cebra en su bicicleta. El sujeto que la atropelló… fue detenido. Pero ya saben en México la ley es muy justa y… declaró cualquier cosa para salir del paso: haber atropellado a una persona que según él, y lo peor, secundado por el Ministerio Público, había salido en pie del accidente…!!!
… La realidad es que Liliana nunca se levantó, nunca recobró el sentido, el mismo viernes 15 entró a Xoco, a terapia intensiva, y durante la semana que estuvo en el hospital fue la paciente más grave… Finalmente el viernes 22 de mayo, después de sufrir una semana llena de tratamientos y muerte cerebral, descansó por fin… Yo le estaba tocando la guitarra y cantándole, porque a ella le gustaba que le cantara, y de repente comenzó el temblor, el más fuerte que he sentido en mi vida. Cuando terminó, Liliana ya había fallecido. Yo sentí que así se despidió…
Quien sabe cuánto hayan pagado para que (en obvio contubernio con el MP) declararan a Liliana DESCONOCIDA, aún cuando llevaba su IFE, con su dirección… ¿Qué te costaba mandar a alguien para avisarle a la familia? Es lo menos que podías hacer.
Liliana Castillo era una artista: ilustradora, fotógrafa, actriz de teatro, destacando en todas las disciplinas. En el 2008 fue considerada por Conaculta como una de las mejores ilustradoras infantiles del año, como se puede constatar en el catálogo de ilustradores infantiles de Conaculta de dicho año. Y eso sólo por decir algo.
En general era una persona virtuosa, hermosa, con una sonrisa inspiradora. Sólo vivió 23 años y dejó un legado impresionante… Liliana, siempre vivirás en mi corazón, sé que tu alma vive y vuela a todos los lugares que te encantan. Liliana te amo.
OSCAR PEREYRA…”.
Con seguridad Liliana no ha sido la única víctima. Es una realidad que las ciudades cada vez se planifican más para autos que para personas y mucho menos para adultos mayores, mujeres y niños. De esta manera, nuestros ancianos, niños y nosotras mismas quedamos confinados al espacio doméstico y al que brindan las tecnologías de información y comunicación como la televisión, los juegos virtuales o el internet.
El concepto de lugar en geografía humana se refiere a un espacio físico localizado y delimitado pero cargado de significados por los habitantes que lo transitan o que acostumbran a estar en este espacio, ya sea por trabajo, por ocio, por recreación o por otros motivos y además forma una red con otros lugares de vida de las personas.
Por este motivo, es ya impostergable invitar a las mujeres que habitamos el espacio urbano a salir a las calles, a ocupar y practicar las calles de la ciudad en la que vivimos para visibilizarnos como actoras y constructoras de esta sociedad y del espacio público. Para hacer lugares por, para y de nosotras.
Para contrarrestar el imaginario del miedo con que normalmente se percibe el espacio público, es necesario que en la cotidianeidad de nuestras vidas nos habituemos a estar en él. Podemos hacerlo de diversas formas como reunirnos a platicar con amigas o con familia en algún parque, andar en bici –hasta que nos vean, porque no somos invisibles- en alguna plaza o simplemente en la calle en donde vivimos.
Podemos leer, tejer, estudiar o patinar. La idea es acostumbrar a las demás personas a que nos vean sin miedo en las calles, pues no toda mujer de la calle, recordando al antropólogo Manuel Delgado, es prostituta, indigente o loca.
De esta manera tanto nosotras como los demás construiremos juntos esos otros lugares diferentes al espacio doméstico, cargados de significados positivos. La calle muy bien nos puede servir como barómetro de emancipación femenina como apunta Manuel Delgado en su texto La mujer de la calle.
Es necesario que reflexionemos acerca de la imagen que queremos transmitir como mujeres niñas, jóvenes, adultas o ancianas. Una imagen distinta de la que nos proporcionan los medios de comunicación pues éstos sólo nos muestran como mujeres que lo único que sabemos hacer es limpieza: trapeando alegremente con un nuevo líquido de aroma a emancipación, pero de los malos olores, como mujeres histéricas peleándose por hombres, o en el peor de los casos nos reducen a objetos sexuales.
Es necesario entonces promover también la imagen de la mujer intelectual, de la científica, la deportista, la estudiante, la mujer solitaria que camina por la calle en una noche. Imágenes que nos muestren que podemos hacer actividades distintas a las que por naturalización estamos destinadas.
Las autoridades, es cierto, deben hacer su parte, y evitar que accidentes como el ocurrido a Liliana no vuelvan a repetirse… pero está también en nosotras ir tomando esos espacios como nuestros, porque lo son.
Apenas hace un año la Directora General del Instituto de las Mujeres del DF, Martha Lucía Micher Camarena, durante la presentación del libro “Una Mirada de Género a la Ciudad de México”, reconoció que “la violencia y la inseguridad, son dos de los principales males citadinos que alcanzan una connotación especial cuando tienen impacto en la vida de las mujeres”.
En un esfuerzo por lanzar políticas públicas en pro del desarrollo de la mujer, se pronunció por “un espacio urbano, ese espacio que se ha diseñado únicamente para los hombres, ahora sea también plenamente —y así lo tengo que decir—usurpado, utilizado también por las mujeres… que este espacio sea amigable, incluyente y seguro para las mujeres”.
¿Qué opinas? ¿Cuál es tu experiencia de calle? ¿Qué temores o que gustos encuentras en ella?
Escribe aquí tus comentarios o envíanos tus opiniones a diana.perez@demac.org.mx
¡Participa y toma las calles en tus manos y pies!

conquistemos otro espacio
Por Sestela (no verificado)Conquistemos otro espacio
No necesitamos recurrir a otras personas para contestarnos estas preguntas: ¿quiénes somos las que nos percatamos de las prostitutas, las indigentes y las locas? ¿Para quiénes no somos visibles? Y yo agrego: ¿Por qué, invariablemente, nos comparamos en valor con los niños y los ancianos? Desde el planteamiento ya hay una marcada tendencia a invalidarnos, porque no nos ubicamos a la par del varón, ¿es que todavía lo vemos con una capacidad superior? No estoy de acuerdo en que sigamos etiquetándonos como personas débiles o necesariamente protegidas, porque muchas mujeres somos tan o incluso más fuertes e independientes que cualquier hombre, no hablo de la fuerza física.
Tal vez sí, las ciudades se proyectan ahora, para los automóviles y cada vez cedemos más área, pero también es cierto que, al menos en mi ciudad, las mujeres hemos ido apropiándonos de espacios; esto ha sido poco a poco, pero constante.
Por otro lado, la forma en que los medios de comunicación nos tratan como objetos sexuales o amas de casa “trapeando alegremente con un nuevo líquido”, no sólo se lo debemos a las telenovelas, sino a los estereotipos sociales y religiosos, todos manejados por hombres, que nos han vendido la idea de que si pensamos o nos comportamos diferente de cómo nos dictan somos o estamos locas y si salimos a socializar somos prostitutas, pero somos nosotras quienes lo hemos permitido al tomar ejemplo e imitar a tal o cual personaje de telenovela, ¿acaso no se han dado cuenta de que si una mujer es inteligente y aspira al poder, tiene dinero, se besa con dos o más galanes, entonces es la mala? ¿Qué nos están diciendo cuando la “buena” se besa con un solo hombre, cuida de los padres, ambos o sólo uno de ellos, es el ejemplo de los hermanitos a quienes con un trabajo modesto mantiene (invariablemente), se viste de forma aniñada o con trajes típicos de su pueblo, es dócil, sumisa y noble, además de medio tonta o inocente?
Tenemos que dejar de proyectarnos a través de los medios de comunicación, de las telenovelas, de los programas que únicamente manipulan y distorsionan nuestra percepción del mundo. Es hora de apagar la televisión y abrir un libro, no hay otra forma de comenzar a ser libres de ataduras.
Mientras sigamos comulgando con esas ideas erróneas y prototipos de mediocridad, estaremos condenadas a permanecer sometidas y confinadas en nuestra propia cárcel mental; una cárcel creada por nuestro propio miedo a expresarnos, al “¿qué dirán?” tenemos miedo o flojera de pensar diferente, pero quien piensa diferente rompe paradigmas.
Las mujeres somos atacadas de diferentes formas porque hasta para nosotras mismas, damos una imagen de indefensión. Esto tiene que acabar, tenemos que demostrar lo fuertes que somos.
El primer espacio que hay que conquistar es nuestra propia forma de pensar. “las batallas se ganan primero en nuestra mente, después se pelean”
Es hora de sacudirnos el miedo, y actuar. Y tú qué dices, ¿comenzamos desde hoy?
Sestela Santillán
Querida Sestela, Me da
Por Amaranta (no verificado)Querida Sestela,
Me da mucho gusto que este texto haya tenido eco!! Qué bueno que lo leíste!! Sólo quiero hacer unos comentarios a tu comentario.
Estoy totalmente de acuerdo contigo en que no somos seres débiles. Pero no considero que los niñ@s y l@s ancian@s tengan menos valor que nosotros y muchísimo menos que sean seres inválidos y débiles. Por un lado admiro la experiencia de vida de l@s ancian@s y el hecho de que sigan viv@s a pesar de las condiciones generales de nuestro país. En los niños admiro su capacidad de asombro, su inocencia y su inteligencia. Pero lo que más admiro en ellos es que son seres humanos como tú o como yo y como cualquier persona que nos lea. Por eso es una pena y una gran desgracia que las personas que están encargadas de elaborar políticas públicas y de diseñar la planificación urbana y territorial no nos consideren para hacer de nuestra ciudad una ciudad más humana y más amable en la que tod@s l@s habitantes podamos convivir respetuosamente. Habrá diferencias de sexo, de género, de edad pero finalmente tod@s tenemos derecho a la ciudad. El planteamiento no es de debilidad, es de hacer valer nuestros derechos, de hacer ciudadanía.
¿A la par de los hombres? sólo me ubicaría como ser humana porque el género es un constructo social y sinceramente no me imagino ser como ellos para sentirme a la par. Me sé y me siento más sensible a ciertas problemáticas que padecemos como mujeres y creo que somos diferentes en muchos aspectos. Además de apoyar lo que ya tú has dicho, tenemos muchas más capacidades y fortaleza ante los embates de la vida quemuchos de ellos. Y con esto no quiero decir que seamos superiores, simplemente que somos diferentes.
También comparto contigo el hecho de que las mujeres nos hemos apropiado de más espacios, sin embargo todavía parecemos seres invisibles en el espacio público urbano, incluso para nosotras mismas. En el libro Mujeres de Roble de la Editorial DEMAC podrás observar que como fruto de un concurso de fotografía que se realizó en esta asociación aparecen más mujeres ancianas en medios rurales y mujeres indigentes y prostitutas en medios urbanos. Hemos conquistado ya el espacio laboral pero a pesar de que cada vez somos más mujeres en la calle no somos visibles del todo. Además si fuéramos visibles las autoridades con capacidad de transformar el espacio público nos tomarían en cuenta para hacer cambios que se adaptaran a nuestros ritmos de vida tan acelerados y tan llenos de actividades como adecuaciones en los horarios de trabajo, escuelas cercanas a nuestras oficinas, campañas de concientización de respeto hacia nosotras y no una simple separación de hombres y mujeres en el metro, por citar sólo algunos ejemplos. No habría miedo de salir a la calle en ningún horario.
Hay muchos espacios por conquistar, el de la mente es indispensable hacerlo pero a la par salgo día a día a conquistar también el espacio público pues tengo que salir a trabajar, ir a la universidad, llevar a mi hijo a la escuela, a sus actividades y salir a recrearme. No “uso” el espacio público sólo transitando por él, también estoy en él, lo practico, lo hago, lo disfruto. Me gusta sentarme en las plazas de los centros históricos a observar lo que pasa, a leer, a reunirme con amigos, en los parques, o simplemente en cualquier banqueta. Todos los días uso la bicicleta como transporte en mi vida cotidiana. Los miércoles en la noche salgo a los paseos nocturnos que promueve una asociación llamada Bicitekas, es maravilloso!! Los ciclistas urbanos también somos invisibles y tenemos que conquistar el espacio público, conquistar a los automovilistas y a los peatones pero no para someterlos, si no para llevar una convivencia sana, respetuosa y para construir ciudades más humanas!!
Yo por eso… soy mujer de la calle.
Un abrazo
Amaranta o Amyba urbana