TRANSMUTACION
Haciendo una revisión exhaustiva de la montaña de vida que he formado, voy recorriendo, paso a paso, caminos escabrosos desde su inicio; es un terreno infértil lleno de piedras fundidas de rencor hacia aquellos que me acusaron de algo que no supe si era bueno o malo, formaron caminos oscuros y despoblados, totalmente fríos y callados.
En esos laberintos el único sonido que se escuchaba era mi voz gritando a pulmón. ¿Qué he hecho mal? ¿De qué se me acusa?, ¿por qué no se me dice qué debo hacer? Preguntas que nunca tuvieron respuesta alguna, bueno, al menos de los que levantaron el dedo y la voz para señalarme.
Continuo con la exploración, hallo nuevas brechas que llevan a una niñez mutilada por la incomprensión de los adultos, en donde los únicos deseos eran sentirme aceptada por quienes me procrearon y sobresalir en las bellas artes; ambos anhelos, tal como surgían, fueron sepultados por la indiferencia. Era muy niña cuando vulneraron mi mente y quisieron mancillar mi cuerpo, pero fue muchos años después que entendí, a base de recuperar mi autoestima y de búsqueda de respuestas, que aquellos que me hicieron daño lo hicieron porque así estaban “educados” y no era mi papel juzgarlos.
Con este devenir llegó la tan ansiada juventud, alocada y deseosa de comerse el mundo a boca llena, buscaba en esos tiempos ya lejanos el experimentar esa sensación de anestesia mental, ese mundo de falsa alegría, ese ambiente pagano en el que todo es permitido mientras no surja el arrepentimiento ni la cordura. Esta etapa en la que vivimos al ritmo que nos marca el deseo, fue nociva en mi formación, me hizo vivir un ambiente en el que durante 17 años cualquier pataleo o intento de salir a la luz fuera mero sueño.
Advierto en ese camino interminable un solo deseo: olvidar, si, apartarme de ese mundo de adultos que me relegaba a otro más decadente, era tan necesario estar ausente de un mundo mejor, en el que se me mostraba que no había más espacio que el que cada ser querido se había formado de acuerdo a patrones dizque moralistas y de buena conducta, falsa visión la mía, pero aún había mucho que hacer para alcanzar el centro de esta vida.
Cada uno de nosotros como hijos habíamos escogido una montaña diferente: nunca me había dejado llevar por los comentarios de la sociedad, sabía perfectamente que todo en exceso era malo. Que el continuar con esa escalada de malos hábitos me iba llevar, quizás, a cumplir esas sentencias talladas en mi mente cuando era niña. Las pocas veces que busqué rectificar el sendero todo deseo lo veía lejano, se me presentaban como desafíos que se interponían a mi tren de vida, por lo que renunciaba a cualquier cambio brusco.
A pesar de tener muchos espejos frente a mi, testimonios vivientes del mal transito por la vida, siempre surgían obstáculos a esa formación de vida sana y equilibrada; mi diario vivir se empezó a poblar de peligros, cada vez me fue más difícil avanzar, los precipicios llegaron, el terreno se tornó resbaladizo como la nieve y mis indicadores marcaron que estaba en el fondo. Había que tomar una determinación, tenía que ser dura para saber renunciar a las cosas que me hacían daño, aunque fueran cosas que me gustaran mucho; se inicio entonces la retirada a los deseos pecaminosos, había que demoler esa montaña y sólo tomar de ella la raíz, que por naturaleza propia había torcido la vida.
Comprendí que alguna vez hay que hacer a un lado el pasado para conquistar lo que soñamos y que, aunque toda rotura nos causa un dolor, sólo al apartarnos entendemos que lo que hoy nos parece la última etapa, mañana solo es el principio de un ciclo más en la vida.
Esta nueva montaña que habría de edificar tendría que estar llena de exigencia de amor y de crecimiento personal. Lo que daría sentido a una formación totalmente invadida de paisajes motivadores. El deseo principal era saber si podía caminar sola, sin ningún apoyo más que mi propia motivación.
Hubo caminos difíciles, a pesar de ellos anhelé terminar una carrera profesional para poder consolidar todo aquello que en la experiencia de vida anterior no había alcanzado.
Aspiré a ser madre y lo logré, no en su totalidad pues se presentaron inconvenientes naturales, enfrenté la muerte de 2 hijos, para mí el más grande de los dolores, pero mientras duró ha sido la experiencia mas hermosa y gratificante de mi vida, en ella encontré veredas mágicas las cuales me mantuvieron siempre alerta y con el espíritu en alto.
Mi montaña estaba en marcha, no había tiempo para conmiserarse, los deseos de bienestar uno a uno se fueron cumpliendo, esta nueva aventura estaba funcionando, logré cimentar una vida personal y profesional gracias a la constancia y a no perder la visión proyectada.
Y así es como llego al corazón mismo de esta montaña que hoy escalo, hago acto de presencia con un objetivo en mente: llegar siempre a lo alto. Pero a medida que vaya subiendo, deleitarme con sus diversos paisajes a través de las nuevas experiencia que me brinde, me detendré cuando haya que hacerlo y me daré la oportunidad de descubrir nuevos senderos.
Como manto de soporte al cúmulo de sensaciones que este corazón alberga, encuentro consolidado un deseo primordial de mi vida, el ser madre, lo soy por la voluntad de Dios de entregarme un ser carente de familia y de protección; esa montaña que se esta formando dentro de mi corteza, sensación que inspira fortaleza y gratitud hacia este renacimiento; y por ese mismo sendero se avizora una luz titilante que anuncia la pronta llegada de un nuevo ser, un niño sin hogar, que comenzará a formar su propia montaña. El no ser madre biológica me dio la oportunidad de engendrar en el corazón de mi montaña a dos personitas carentes de regazo y puedo gritar a los cuatro vientos que a través de ellos obtuve mi libertad emocional.
La emoción de ser madre es excepcional a través de ella aprendí que los sueños se cumplen, por más lejanos que se vean tarde o temprano lo conseguimos. Un día me propuse apoyar las campañas contra el aborto y la mejor manera que he encontrado ha sido que toda información que llega a mis manos denunciando tal ilícito lo hago llegar en forma directa o a través de Internet a todos aquellos que conozco; de la misma forma apoyo espiritualmente por medio de la oración las adopciones espirituales, hoy en día tengo dos hijos espirituales que en algún lugar del mundo han nacido y por los cuales oré durante 9 meses consecutivos para llevar a bien nacer aquellos niños que sus padres planeaban abortar; esta campaña es dirigida por el canal católico María+visión.
Cuando me plantee la idea de ser madre también era mi intención que mi hijo fuera sacerdote, lamentablemente dicho deseo no se cumplió en su integridad, ya que mi hijo no vivió, pero si me honré en apadrinar un futuro sacerdote y como bienhechora de él disfruto mucho de su misión.
Deseos que no se han concretado de acuerdo a como se han planteado desde el principio, pero si se cumplen en parte y en plazos distintos, actualmente y a medida que avanzo en la visión de mi montaña encuentro en el centro de la misma, varios mensajes tallados a manera de predicción, estos hablan de que en la actualidad me he abandonado en la salud y bienestar corporal: que cuide la estructura de mi organismo, que camine con prudencia y con fe, que me impulse una fuerza interior cada que haya que reivindicar los objetivos, todos estos con la convicción de que el formar a una familia en su totalidad implicará nuevos retos y satisfacciones y esto hará que haya la necesidad de estar al 100% en capacidad física y mental.
Veo que en este periodo por primera vez tomo mis propias decisiones, deseo volar hacia una libertad de pensamiento en la que mis ideas puedan aterrizar diversos deseos íntimos, en donde mi bandera sea el despojo total del yugo que la sociedad impone a aquellos que alguna vez transitaron por un camino oscuro; dichos deseos se revelan iluminados por el verde esperanza, y concretados en el violeta de la trasmutación.
Comenzaremos por los más añejos hasta los más recientes, sin cerrar la puerta a los que en el transcurso del tiempo por vivir surjan; como deseo intimo aspiro a que mi única pareja en la vida sea el hombre que amo, mi intención es perpetuar ese amor que él, desde el primer día, me inspiro, proyecto escribir mi autobiografía para que sirva de referente y testimonio para aquellas mujeres que se sienten hundidas en la ignorancia y en el anonimato. Deseo formar parte de una asociación de autoayuda a las mujeres desprotegidas, desde la educación secundaria me han gustado los poemas, tanto leerlos como componerlos, así como la pintura, por lo que cuando tenga los suficientes para publicarlos, los sacaré a la luz. Pinto en la actualidad y también es mi deseo algún día pintar profesionalmente, desde hace unos 7 años tengo en mente realizar un viaje a alguna parte del mundo sola, claro que ahora, con mi hija chica en casa tendrá que acompañarme y no me es molesto, al contrario, servirá de aliciente para lograr mi objetivo de búsqueda de sensaciones.
Así mismo he tenido el deseo de aprender a tocar saxofón y espero la primera oportunidad para realizar dicho proyecto.
Se que hay mucho que hacer para que todo salga bien, pero vale la pena conseguir mis sueños, sé que habrá caídas, pero solo es parte del juego y el único secreto esta en volver a encumbrarse y afortunadamente una nunca esta sola del todo, siempre Dios nos envía ángeles disfrazados de niños, que nos harán el caminar más leve y nos enseñaran de nuevo el rumbo.
Santiali