Actividades en Dirección General

junio, 2010

Para perderle el miedo a la Escritura: TINA

Es extraño la serie de circunstancias que se conjuntan para que una tome ciertas decisiones, como el día de hoy, mis tenis estaban sucios, y decidí llevarme sandalias a mi clase de yoga, al fin que hacemos el ejercicio sin zapatos, la mayoría en tobilleras, unos cuantos sin zapatos, además el clima lo permite, hace calor lo que invita a quitarse los zapatos, y la maestra dice, que es bueno tomar contacto con la tierra.

Prana y apana, aun soy muy novata para entender mucho, y no he leído nada al respecto, así que no puedo explicar que significa.

Así pues me lleve sandalias, y se me hizo tarde, así que en cuanto baje del camión intenté correr pero las sandalias no son indicadas para hacerlo, así que me las quite, y corrí descalza, hasta Explora y luego por el pasto hasta donde se reúne la clase, jajajajaja, las piñitas de los pinos estaban rasposas, y aunque me mortificaron los pies, seguí corriendo, al fin llegue y la clase aún no comenzaba, uf, que alivio, tome mi lugar pero como fui a saludar a Sabinita, me lo ganaron.

Hoy me di cuenta que estoy mas elástica que al principio, ya pude medio hacer bicicletas, y eso es un avance respecto al comienzo, la maestra dice que no se compite con nadie, cada quien lleva su ritmo, así que me tengo paciencia con respecto a mi cuerpo, cuando no resiste las bicicletas, o no puede tocar el piso con las puntas de los pies doblada de la cintura, lo respeto, porque se que no lo he ayudado dándole ejercicio durante mucho tiempo.

Así que no le puedo exigir ahora mucho, debe ser poco a poco, una vez que terminamos los ejercicios, me di cuenta que mi amiga Myriam sí fue, estaba atrás de mi, nos saludamos, y su mamá que no quiere entrar a yoga, pero aprovecha para caminar, logró dar cuatro vueltas completas a Explora, y nos contó que una señora se desmayó, estaba tirada en la pista, pero afortunadamente un doctor que andaba caminando la atendió.

Saliendo, nos compramos un jugo verde, que está delicioso, y caminamos juntas al camión, tomé una ruta al centro, y me bajé en la calzada. Planeaba comprar un tapete para la yoga, porque ahora uso una toalla, pero el negocio donde pensaba encontrarlo estaba cerrado.

Así que planeé irme caminando al centro, y tuve una idea repentina, jajajajaj, recordando mis tiempos de niña, cuando llegaba de la escuela y aventaba los zapatos, para salir corriendo por las tortillas para la comida, no importaba que la banqueta estuviera ardiendo, con el calor del sol, se veía el vapor que sube cuando hace muchísimo calor, aun así salía de estampida, por las tortillas, y como decía mama, parecía pollito espinado, cuando el suelo caliente me obligaba a dar brinquitos, jajajaja  ¡era tan maravilloso!.

Así que fuera sandalias y a caminar, camine erguida para que no notara mi falta de zapatos, mas ocurrió que hoy fue la marcha por el mundo, y había mucha gente esperando, así que notaron que no traía zapatos y los llevaba en la mano, fue una locura bella, caminé por la calzada y luego por Madero hasta llegar el Templo Expiatorio, donde, para saludar a Dios, me puse las sandalias.

Oré por una preocupación muy grande que tengo, algo que no puedo decir aún, si alguien cree en la metafísica, comprenderá esto que me ocurrió y que al principio no comprendí, hasta que alguien me lo explicó.

Oré a Dios y a la Virgen, para que protejan a la personita que amo, y ayuden a la otra personita con sus problemas. A ambos les deseo que estén bien, plenos y felices, pero no puedo más que orar.

Lo hice con intensidad, con todo mi amor por ambos y con toda mi fe en Dios y la Virgen, terminé con un gracias Padre, Gracias Madre que me escucharon.

Mientras oraba tenia los ojos cerrados, y veía todo negro, de repente se formó la figura de una calavera, y sentí temor, así que oré con más fe, y vi puntitos morados de varios tonos como chispitas de luz, y en eso desvaneció la calavera. Aunque los puntitos morados siguieron surgiendo ahí.

Y al abrir los ojos, percibí claramente una persona gordita como yo, vestido con una prenda de muchos colores, pero al voltear bien para verlo de frente, no había nadie, fue una ilusión que se desvaneció.

Suelen sucederme esas cosas, así que lo guarde como una impresión para comentarla.

Salí del templo como siempre maravillándome de tanta belleza, la luz los colores las columnas los remates de flor de lis, la plaza, en fin todo.

En cuanto llegue a la calle me quité otra vez las sandalias, y caminé a la biblioteca para comenzar este cuento que no sé si lo es.

Utilicé las hojas del taller, estaba en eso, pero me interrumpió el sonido de la banda de guerra que pasaba por la Madero hacia el centro, eran los ecologistas y defensores de los animales, que iban en protesta.

Sentí curiosidad y me salí, vaya dejé pendiente un rato lo escrito, no importa, me dije, al fin tendré más cosas que contar.

Los iban fotografiando, y me adelanté a ellos para oír mejor la banda de guerra, el piso era repentinamente frío, pedregoso, húmedo, mojado, caliente, en fin, según el lugar por donde pasaba, solo se que me sentía enorme y caminaba bien erguida, una cuadra antes de la Hermanos Aldama di vuelta a la derecha y me fui a un lado del teatro a comprar el tapete para yoga.

Limpiaban el local. Cuando llegué, si notaron que no traía zapatos, no hubo comentarios, me atendieron y salí. Seguí caminado por la Pedro Moreno hasta llegar a la Mariposa, donde compre algunas cosas, y conversé con una señora que va a hacer una colcha replica de la que dejo su mamá pero heredó su hermana mayor, “quiero una colcha igual, mi hijo no sabe nada de esto, pero ya me echó el sablazo, me dice que se casa en un año, y quiere un regalo, así que tejeré la colcha, ya ve que en estos tiempos casi nadie teje, me aseguré de llevar hilo suficiente para la flor, porque no quiero que salga en varios tonos, para alrededor de la flor el tono es más común así que no temo que me falte.”

Le aseguré que le quedará bella su colcha y será un bonito regalo para su hijo, estaba feliz.

Igual que yo, al hacer algo inesperado y maravilloso, ¡volver a la niñez, que maravilla!

Llegué caminando frente a Catedral y entré a saludar a la virgen de la Luz, ya que es una recomendación que nos hizo mamá hace muchos años “cuando vayan al centro saluden a la Virgencita que tanto nos da” pero entre con las sandalias y ya no me las quité.

Habían lavado las gradas de la entrada así que estaban mojadas, jajajajaja, confieso que ahí si me rajé, me puse las sandalias, ya que con el agüita después de tanto calor no me meto, tomo precauciones ya que luego se me inflaman las anginas.

Y ahí nomás se acabo mi vuelta a la infancia. Confieso que no me arrepiento, fui y soy maravillosamente feliz, por tomar esa decisión, ya que rara vez una hace locuras.
Y caramba, deberían ser más seguido, la risa igual que otras cosas, conservan la juventud y las ganas de vivir, sinceramente les digo ¡prueben hacer locuras y verán que maravilla!

Con cariño para todas y todos los que quieran leerme.

Tina

Ernestina Martínez Rosales participó en uno de los Talleres Para perderle el miedo a la Escritura de Demac en León, Guanajuato.

Tú también atrévete!

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