A mitad del Periférico

Este mes, agradecemos mucho la colaboración de una de nuestras “Atrevidas”: Elvia Edith García Meza, quien desde Villahermosa, Tabasco, participó en el concurso Premios Demac del Sureste 1998.

“A mitad del Periférico”
Sólo escribo en momentos de tristeza y lo he hecho como una terapia que me ayuda a vislumbrar una salida a mis problemas existenciales. Por eso fue que “A MITAD DEL PERIFÉRICO” se escribió como una larga carta dirigida a mi hermana cuando atravesábamos la pérdida de papá y vivíamos con “la orfandad a cuestas”, mi vida de pareja se transformaba día a día y, por si fuera poco, a mis 38 años (o a mis 40-2, a mis 7x5+3, a mis 15+15+8, como si se tratara de una de las actividades con las que enseño matemáticas a mis alumnos) mi ginecólogo, en una visita de rutina, me diagnosticó “perimenopáusica” por lo cual, empezaría en breve, a sentir BOCHORNOS, SUDORACIÓN, PALPITACIONES, INSOMNIO Y DEPRESIÓN CLIMATÉRICA. Todo eso sentí al recibir la noticia aunque la depresión y el insomnio ya estaban instalados en mí desde mucho tiempo atrás.

El médico siguió hablando empeñado en tranquilizarme pero yo me quedé callada pensando en esa extraña palabra, “perimenopáusica”, que  me sonaba a periférico, “a mitad del periférico” –pensaba- sin que haya un letrero que indique “próximo retorno”, sin una señal de “tome el carril de la izquierda para dar vuelta en “U” y, como un vehículo sin frenos, busqué afanosamente la raya roja que me llevara a la “rampa de emergencia” pero sólo encontré indicaciones de “no estacionarse”, “tránsito lento”, “curva peligrosa”.

Este suceso me llevó a abrir la compuerta de un gran dique, al repaso de mis dolores, el recuerdo de una gran tragedia me hacía recordar otra, y otra, y otra… hasta aquellas que no tendrían por qué dolerme.

La música de viento agravó mi lamento, como si mi vida fuera un enorme rompecabezas que se ha ido construyendo con pedazos de alegría, con trocitos de tristeza, con retazos de nostalgia y fragmentos de añoranza y melancolía. Así fue como empecé a psicoanalizarme en letanía, descubriendo que mis dos mejores poemas han sido a la vida: Gabriel y Cecilia, mis hijos.

Y como estaba en el punto crucial de soltar palabras, enlazarlas una a una y dejar que fluyeran como un manantial, se fueron formando, sin apenas darme cuenta, los argumentos para irme de pinta al lugar donde empezó esta historia. Y como es historia de dos que se convirtió en testimonio de cuatro decidí comprar boleto de ida y vuelta: “llego al rato”. Me fui porque tenía ganas de escuchar canciones escritas por Serrat, porque tenía el mal de la melancolía, porque ese día amanecí “periferimenopáusica”, porque en la víspera me soñé “empezando la guerra firmando la paz”, porque me dormí pensando que era “mami”, “mamita”, “mamá” y al clarear la aurora me sentí MUJER. Todo porque me acosté añoranza y me levanté esperanza, todo porque me descubrí viva y me había aceptado mujer: fruta madura.

“A mitad del Periférico” me permitió arreglar la maleta y mis recuerdos, compré despensa, dejé a mis hijos en casa de su abuelita, le pedí la bendición a mi madre y antes de cerrar la puerta dejé bajo la almohada “Mis argumentos para irme de pinta” como constancia de que sí avisé. Yo misma entregué la carta.

Lo demás fue fácil: abracé a mi hermana desde aquí, donde estoy parada, a mitad del periférico, y ella, después de leer, me dijo, mostrándome la convocatoria de DEMAC, que yo era una Talladora de Montaña porque me había atrevido a contar mi historia.

Nos interesan tus opiniones, comenta o escríbenos a diana.perez@demac.org.mx

 

 

09 Feb19:13

felicitar

Por alejandra ramos (no verificado)

maravillada y feliz del contenido de esta carta "a mitad del periferico" lo leo y me veo reflejada  y comparto totalmente el sentimiento con su hermana de ser una gran talladora de montañas, lo confirmo ahora con la fortaleza reflejada en su voz que aunque no tengo el gusto de conocer a Elvia se que es una gran mujer y del cual tengo el privilegio de considerame su amiga. gracias Elvia por compartir esta carta.

08 Feb10:34

Orgullosa!!!!

Por Norma Esther (no verificado)

Soy la hermana menor de la Atrevida Maravillosa que escribió A mitad del periférico, estoy muy orgullosa de ver su texto publicado en la página de DEMAC. Sus palabras no sólo me acompañan sino que, como siempre, me descubren la ruta del camino a seguir. Desde aquí le mando un abrazo a mi querida Atrevida y a las demás mujeres aquí reunidas.

Abrazo grande

Norma Esther García Meza