¿Has tenido una experiencia con “la muerte”?... Este texto te interesará…
Nos da mucho gusto dar la bienvenida a una nueva “Atrevida”… Ella es Lala y participó en los Premios Demac 2002, “para mujeres que se atreven a contar su historia”… Muchas gracias Lala y esperamos que tú disfrutes de…
MI EXPERIENCIA
“Dios existe, no creas únicamente en ese Dios Antropomorfo que hemos creado con nuestra imaginación. Dios es y está en todo, incluso, dentro de ti mismo, pero como una semilla, como una chispa divinal que trata de desarrollarse en este plano material. Cuando luchas por desarrollar tus valores y negarte a ti mismo: a tu codicia, envidia, ira, pereza, etc, entonces estás en el camino que te indica Dios o como le llames.”
Este es un relato de mi perspectiva con la muerte y con mi otra mujer la que dormida estaba, todo sucedió por un accidente de trabajo que me mantuvo sin poder pensar y que cuando en el quirófano sucedieron los siguientes acontecimientos, cuando mi corazón se detuvo unos momentos, así que les comparto lo siguiente:
Primera Recreación (sin pensarla mucho)
Puedo decir, que cuando estaba del otro lado, una luz me guiaba y me indicaba con una voz reverberante, que debía pasar a otra etapa, a otro nivel de existencia. ¿Mejor o peor? no lo sé. Yo estaba de acuerdo, sin embargo, recordé que mis hijas estaban pequeñas, y decidí hacer un trato con ese ser, le indique que todavía no era tiempo y que quería regresar para evitar que ellas pasaran penas, pues dependen de mí en todos sentidos. Ese ser me dio varios mensajes, como que rectificara mi vida, yo acepté.
Sentí una gran sensación de paz y bienestar. No sentí dolor, ni sensaciones corporales de ningún tipo y fui consciente de una especie de silencio puro que difiere notablemente de cualquier cosa que haya experimentado anteriormente. Sin embargo, tuve la consciencia directa de que, independientemente de lo que ocurría, me hallaba absolutamente a salvo y segura en esta atmósfera de paz que todo lo impregna.
Segunda Recreación (más aclarada??)
Luego quizás comencé a tener algún tipo de consciencia visual del entorno. Lo primero que advertí entonces es que mi yo - mi auténtico yo - parece estar observándolo todo desde arriba mientras mi cuerpo yace abajo, rodeado por un grupo de personas preocupadas. Pero, con toda probabilidad, no me habría sentido mejor en toda mi vida.
Mi percepción es extraordinariamente nítida y vívida, mi mente parece funcionar de un modo hiper-lúcido y me siento más viva que nunca.
Súbitamente, mi atención se ve atraída por una oscuridad plácidamente acogedora en la que irremisiblemente terminé sumergiéndome.
A pesar de carecer de un cuerpo, tengo la inconfundible sensación de que me estoy moviendo y, cuando lo hago, me doy cuenta de que la oscuridad parece adoptar la forma de algo diferente no como un túnel es algo diferente que no sé cómo expresarlo, no es la luz clásica que la gente refiere si ha pasado por algo similar, pero sí sentí que no era nada de lo que yo hasta ahora conocía y que había vivido quizás en un sueño simple o complicado.
A medida que me acerco al final de un camino comienzo a percibir un punto de luz - de color blanquecino y con matices dorados - que va aumentando progresivamente de tamaño y de brillo pero que, sin embargo, no daña en modo alguno mi mirada. Jamás he experimentado una luz similar. Se trata de una luz que parece carecer de origen y que ocupa todo mi campo visual.
Al aproximarme a ella comienzo a sentirme sobrecogida por una poderosa oleada que sólo puede ser descrita como puro amor; una oleada de amor, en suma, que parece impregnar las fibras más profundas de mí ser. En ese momento sólo pienso en fundirnos completamente el calor que siento en mí. El tiempo se ha detenido por completo, me hallo en la eternidad, en la perfección, y siento, en definitiva, que encontré mi verdadero hogar.
Tercera Recreación (más inteligible para tratar de narrarla)
En medio de esta perfección atemporal soy consciente de una presencia definida que se halla, de un modo u otro, ligada a la luz. Aunque no se trata de una persona parece, algún tipo de ser; una forma que no puedo ver pero cuya consciencia se halla, de una manera u otra, íntimamente vinculada con mi propia mente. Esta presencia me advierte que ha llegado el momento de decidir si sigo adelante o si, por el contrario, debo regresar. Al mismo tiempo, veo un despliegue simultáneo de una multitud de imágenes precisas y detalladas que parecen contener todo lo que me ha sucedido en la vida. Esta experiencia retrospectiva, sin embargo, no parece conllevar ningún tipo de juicio sino que simplemente me es dado contemplar la pauta que gobierna mi vida. De este modo, me doy cuenta de que mi existencia tiene un propósito definido y entonces comprendo con absoluta claridad que debo regresar, que mi familia y, en especial, mis hijas, me necesitan.
Éste es el último fragmento de consciencia trascendental del que me di cuenta. En el próximo momento de consciencia experimenté un intenso dolor mientras yacía en la cama de una unidad de cuidados intensivos, incapaces de hablar pero recordando cada detalle de lo que acaba de suceder.
Si algo resulta claro es que la experiencia que acababa de atravesar no ha sido un sueño, una alucinación o una fantasía, sino algo absolutamente real y objetivo, más real incluso que la vida misma. Me gustaría hablar con alguien de lo que ha ocurrido pero aunque lograra encontrar las palabras adecuadas para describirlo, ¿quién podría comprenderme?
Lo único que sé es que ésta ha sido la experiencia más profunda que jamás me ha sucedido y que, a partir de ella, mi vida y comprensión de la misma han experimentado un cambio radical y definitivo.
MIS EFECTOS POSTERIORES:
- Mi familia es la prioridad principal antes que la material.
- Cambios en la imagen de mi misma y en los valores personales.
- Visualizar mi éxito profesional como medio de trascendencia personal.
- En mi orientación espiritual.
- Cambios producidos en el ámbito psíquico (y que aún no puedo explicar).
Y EN RESUMEN……
Tengo un aumento de la preocupación por el bienestar del prójimo (cosa que no me quitaba el sueño antes de la operación), mejor tolerancia, una mayor paciencia y una mejor compasión hacia los demás y, especialmente, un aumento en mi capacidad para expresar amor. Después de atravesar una experiencia así me muestro proclive a la importancia del amor como un valor esencial de la vida; además, también siento el deseo de ayudar a los demás y demostrar tener, en suma, una mayor comprensión de los problemas y una intuición más profunda de las necesidades que me rodean.
Una aceptación incondicional hacia los demás, posiblemente porque pueden aceptarse a sí mismos de igual modo (si en verdad lo supieran). Puedo resumir todos estos cambios - que quizás no sean más que una manifestación del aumento de mi capacidad de valoración general – creo que quienes hemos atravesado una experiencia cercana a como decirle no me atrevo, bueno ¿muerte? (suena feo, pero existe), ¿desconexión momentánea? mostramos un mayor respeto hacia los demás y eso me queda clarísimo por muchas razones que quisiera que quienes me lean que serán muy pocos lo entiendan de verdad.
Paralelamente, otro tipo de valores tienden, sin embargo, a declinar como ocurre en mi, por ejemplo, la importancia concedida a los asuntos materiales, y algunos que no requieren de ponerle mucho de mi tiempo y que no me darán en resumen nada especial para enriquecerme; y al contrario el éxito personal y la necesidad de causar una buena impresión en los demás es básica ahora mismo. Así pues, puedo decir que tiendo a intensificar los valores humanos, el éxito profesional en detrimento de la preocupación por lo material.
Mi comprensión a la vida es más profunda, y en lo que respecta a los asuntos espirituales, kármicos, trascendentales, etc. o como les llamen, los respeto más y honestamente sin clavarme demasiado, ya que la verdad es que no me importaban mucho esos asuntos, pero el enfoque es otro hoy por hoy.
Tiendo a interesarme en mi propio autoconocimiento y me siento inclinada a participar más en organizaciones (familia, amistades y si aun mi trabajo), a leer más y a comprometerme en actividades que apunten hacia un objetivo mejor para mi futuro que creo ya es más claro y más firme ya sin la sombra de un mendigo coagulo en la cabeza, que me hizo sin querer, - SER UN MEJOR SER HUMANO Y POR CONSECUENCIA UNA MEJOR MUJER. -
Mi experiencia con la muerte
Por Anónimo (no verificado)Mi experiencia con la muerte no tuvo la intensidad que tuvo la que tú tuviste con tu experiencia. Quizá porque no duró tanto; no fueron semanas o meses sino instantes. Quizá porque no se debió a un accidente de trabajo que me llevó al hospital sino a un accidente que me surgió en el agua por sólo segundos. Fue hace muchos añños. Estaba haciendo rafting en los rápidos de Costa Rica. No sé cómo, pero me caí de la lancha y de pronto me vi rodeada totalmente de agua. No sabía hcia donde nadar. No había manera de saber dónde era "arriba" y dónde era "abajo". Perdí del todo el sentido de dirección. Pensé que moriría. Había detenido la respiración pero no lo podría hacer por mucho más tiempo. Proto tendría que empezar a respirar agua. Recuerdo que mi único pensamiento fue de curiosidad: ¿cómo iba a ser el proceso de mi muerte? Quería vivir mi muerte y me dispuse a hacerlo. En ese instante, alguien me sacó del agua. Fueron segundos eternos que nunca he olvidado. Han pasado más de 20 años desde entonces.
Amparo.
Podemos llevarlo a una novela no?
Por Matilde Obregón (no verificado)Lala, te felicito por tu atinado olfato al escribir, y digo olfato porque se uede percartar de todos los olores, colores y demás en tu relato en éste y el de "El insoportable peso de mi cuerpo", quisiera ponerme en contacto contigo para platicarlo, mientras recibe mis felicitaciones por dicha colaboración, espero leerte más en DEMAC.