
María Fernanda González nos regala este poema, ad-hoc para este mes llamado del “amor”… Y recuerda que, como ella, si tú también radicas en el extranjero, este es tu espacio… envía tus colaboraciones a diana.perez@demac.org.mx...
La telaraña de tu nombre
Por María Fernanda González Rojas
Diciembre, 2009
Me quedé con las ganas.
Si, las ganas de probarte,
Compulsiva y caóticamente.
Y ahora mi memoria queda empapada de ti.
Sabemos de uno y de otro desde siempre.
Y desde entonces parecías como un enigma.
Mas tarde y con la madurez de los años te convertiste en el quijote de mis sueños más intensos, la palabra en verbo.
Te pensé de mil formas,
Te imaginé aquí, conmigo,
De frente, de pie, a mi lado.
Quise sentirte,
Y nunca fue.
El sueño se convirtió en recuerdo
Y como ritual te acercas una y otra vez a mí.
Me sacudiste, toda.
Aún recuerdo el primer día:
Después de mucho de no verte
Coincidimos en aquel lugar.
Si…ya sé…vaya encuentro.
El caso fue que ahí mismo y después de mucho
Mucho…
Mucho tiempo de no verte, de inmediato
Ensamblaste tu confianza en mi, y ahí mismo me confiesas
De tu vida personal, y de que aquella voló,
Y así como así,
Desapareció.
Te sentí dolido…
Mortificado…
Ella haciendo su vida con otro,
Y tú tratando de conciliar la vida de un lado a otro.
Así,
apareciste como el amigo inconsolable…
Y así me sacudiste…como la mujer de Marte
Eso fuimos,
amigos.
Sólo amigos.
Los mejores.
Yo, como tu compinche,
De ‘tete a tete’ para todo.
Yo quería más, y más, y más y más….
Ser tu todo
Todo tú ser
Los dos siempre.
Pero…
Había un pero….
El más largo y existencial
El pero que tiene mil formas,
Yo no era tu tipo.
Me faltó la belleza clasificada en beauty queen.
Y es que siempre te gustó la mujer de casa.
Mi belleza del tipo indomable: una combinación entre soldadera y Coco Chanel.
Mi ambición demasiado masculina.
Simply too wild.
Born to be free.
Yo era para ti la líder, la amiga, la compañera de infancia.
Después pensé: Fui mucha mujer para ti.
¿Arrogancia de mi parte?
Quizás.
O tal vez, el pensamiento salvavidas de no saber que hacer.
Quizás.
Sé quien soy.
Soy.
¿Porque no fuimos?
Hubiéramos sido.
-El hubiera no existe-
Me quedé con ganas de tenerte:
De probarte lenta y caóticamente,
De clavar tu mirada con la mía,
De quemar mi aliento con el tuyo,
De saber si ardías en una fiebre mezquina
… y de quemar lo dulce de tus caricias con mi piel.
De comer tus ansias con las mías,
De fundir en primera y segunda persona en las horas más insólitas
En los lugares más obscuros, y tener como linterna tus ojos
Ellos me guiarían hasta encontrar el bastón de tu masculinidad,
Mis ojos embriagados de tu pulso y tu tacto,
Empalmarme a ti, sin conciliar ninguna idea, ninguna moral.
Todo lo prohibido quedaría sumergido en el hambre voraz de tenerte.
Tú como la presa de mi hambre,
Y yo como la cazadora de tus emociones.
Y viceversa
Aquí y ahora.
Sin saber más
De no pensar…
De dejarme llevar y no saber más.
Y pensé.
Y reflexioné.
Y finalmente decidí: No serás mi realidad.
Te convertirás en ritual.
Serás eso: un recuerdo tatuado en mi memoria.
Y aún así me pregunto: ¿Por qué te sigo pensando?
¿Por qué te sigo soñando?
¿Por qué?
La telaraña de tu nombre.
¿Cómo ves? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx o directamente a la autora Maria.Fernanda.Gonzalez@itesm.mx
Sobre el autor
María Fernanda González Rojas, de nacionalidad mexicana, tiene maestría en educación por el ITESM en México y una Maestría en Estudios Europeos por la Universiteit van Amsterdam, UvA en Holanda. Es consultora en Educación Internacional y actualmente radica en Yokohama, Japón.
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