ECO-SISTEMA
Cuando eres pequeña y te falta el cariño de tus padres, tienes una gran necesidad que va creciendo y convirtiéndose en resentimiento, en envidia. Ver a otros recibir y corresponder con naturalidad a muestras de afecto, que en tu casa y en tu caso son reemplazadas con agresiones.
Si de niña eres amenazada, recibes golpes y no hay alguien que te proteja, y quien debiera hacerlo en realidad es también tu verdugo o se somete al dominio de un salvaje, lo más conveniente para ti es que hubieras nacido animal o que te convirtieras en uno para sobrevivir. Por que al menos siendo uno de ellos tu instinto te salvaguardaría del depredador constante al que tienes miedo y te mantiene en continuo sobresalto. El ruido de sus pisadas te asusta, y ese temor te obliga a esconderte (o a intentarlo al menos). Crees que bajo la cama, detrás de la puerta o entre las patas de la mesa estarás a salvo. ¡No! Sólo lo crees, ¡porque no piensas! En realidad actúas por reflejo.
En tu corazón no hay maldad, sólo ingenuidad, pánico y carencia de amor. Y esta falta de amor se puede quedar ahí donde esta. Nadie se atreverá a mostrarte cual es la esencia de este sentimiento; ya que si lo hacen, si es varón se transformará en un marica, y si eres mujer te convertirás en una vieja chillona y cursi. Esta debilidad no es para tu familia. A cambio obtienes el temor para que siempre estés alerta, te maltratan para que aprendas a defenderte, a ser sumisa o inclusive a odiar, todo en un solo paquete. Mientras, te dedicas a hacer trabajos rudos a cualquier hora del día o de la noche, a la intemperie, sin importar el clima, sin zapatos, sin suéter; el viento, la lluvia, el frío y el lodo en tus pies, te harán fuerte. La selección natural hará su labor. Si no mueres, mereces vivir, y si fuera lo contrario, el interés no aumentará. Es normal que los niños fallezcan en invierno. Es habitual que tu padre te grite y te azote. Allá en la sierra, solo eres parte de la fauna, nadie sabe de tu existencia.
Francis.
Secretos, leyendas y susurros es el «manual para perder el miedo a la escritura» que la Dra. Amparo Espinosa Rugarcía y la escritora Ethel Krauze, crearon para iniciarte en el camino de la elaboración de tus propios manuscritos...
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