RedPRO

Mayo, 2010

Día de la mujer. Una mirada a la realidad.

Por Teresita Durán Vela*.

Toda mujer –independientemente de su origen, edad, raza, condición económica, escolaridad, cultura o religión- es un ser vivo con capacidades físicas e intelectuales, posee habilidades sociales, hábitos, actitudes y valores, tiene el potencial para aprender, tomar decisiones con determinación; razonar, comprender, comunicar y sentir.

Es un ser con inteligencia. ¿Será que todas las mujeres están conscientes de sus fortalezas, de su potencial para crecer y aprender?

El día internacional de la mujer, es una fecha simbólica para revalorar las capacidades, derechos, obligaciones, barreras, triunfos y desafíos de las mujeres. En las últimas décadas, las intenciones y voluntades ciudadanas,  a favor de una cultura de respeto y no violencia, ha sido tema principal de debates y discusiones, en busca de políticas y proyectos que minimicen los tipos de violencia, abusos y rechazo en los distintos ámbitos de la vida social en las comunidades. En el contexto internacional, organizaciones y grupos de la sociedad civil, intensifican sus acciones para concientizar y generar una cultura de aceptación, tolerancia y no discriminación hacia las mujeres; el llamado a los hombres, instituciones, empresas, escuelas, religiones, familias y a las mismas mujeres, para revalorar el derecho a la vida, la existencia de un ser humano, con potencial psicológico, social y espiritual para crecer, aprender y vivir en armonía consigo misma y el entorno, es el común de las campañas de sensibilización en torno al tema.

Seguramente existen mujeres con autoestima y sin autoestima, otras a quienes la vida ha ofrecido experiencias poco favorables; algunas más, viven rodeadas de amenazas y  habrá quienes viven cegadas por la opresión o el castigo perpetrado por las decisiones de los hombres. Cualquiera que sea el grupo al que pertenece una mujer, valore su ser; fortalezca sus pensamientos positivos, cambie las actitudes negativas por las positivas, busque el reencuentro con su yo; riegue su jardín interior, diga palabras agradables al oído y al corazón; escuche historias de mujeres triunfadoras, véase en el espejo ¡dígase estoy bien, me siento bien, me veo bien y actúe con optimismo! Conservar la sonrisa y la alegría son buenas señales para disfrutar cada instante de la vida.

El lado luminoso de las mujeres depende en gran medida de la autoestima, es su principal fortaleza; con ella,  las actitudes se vuelven positivas, surge la automotivación, así se genera voluntad, iniciativa para actuar con perseverancia, alcanzar con carácter la disciplina, hasta lograr trascender como la mejor mujer: “la mejor mamá, hermana, abuelita, tía, amiga, educadora, empresaria, universitaria o la mejor amiga”.

Así como existe el lado luminoso, existe el lado oscuro. ¿Cuántas damas este día no tuvieron algo para comer, estuvieron enfermas, no fueron a la escuela por falta de dinero para el transporte? ¿Cuántas más despertaron con golpes en el rostro, moretones en los brazos, intoxicadas, enfermas, sin un peso en la bolsa o sin trabajo?

Referirse a las mujeres, es reconocer la generosidad de la especie, su condición biológica, permite a su cuerpo albergar durante nueve meses de gestación, una nueva vida; su sensibilidad hacia las necesidades del prójimo, le permite encontrar virtudes, necesidades y emociones; también, tiene otras fortalezas, como el liderazgo para organizar la vida en el hogar, administrar la economía familiar, realizar las tareas propias de la casa, dirigir un negocio, coordinar una agrupación, sobresalir en su profesión, etc… los escenarios donde se desenvuelven las mujeres son compartidos por otras personas; gracias a su preparación y determinación están incursionando en nuevos proyectos laborales, se han vuelto emprendedoras. En donde quiera que tengan la oportunidad de desempeñar una tarea, su responsabilidad pone de manifiesto, la capacidad para mostrar sus competencias; es decir, son capaces de usar sus conocimientos y experiencias para resolver situaciones problemáticas con responsabilidad, ya sea en el trabajo, la escuela o el hogar.

El día de la mujer, ofrece la posibilidad para revalorar que cerca de usted, hay una mujer valiosa; un ser humano con capacidades, una persona con obligaciones. Las mujeres comparten los mismos derechos humanos. La fuerza de sus sentimientos no es sinónimo de fragilidad; por el contrario, es una manifestación de su inteligencia espiritual. Las mujeres de Campeche y del mundo, son dignas de su género; valiosas por su contribución al desarrollo de los pueblos y valientes en sus decisiones. No permitas que el lado luminoso de las mujeres se oscurezca con la violación de sus derechos y el maltrato de sus sueños.

Con estas líneas, doy voz al silencio de mis compañeras, porque su silencio esconde la violencia y en su mirada, se esfuma la esperanza de una vida segura. Escribo por aquellas que no pueden hacerlo; porque en algunas, el brillo de la dignidad se opaca; porque soy ser humano y tengo el privilegio de ser mujer.

Marzo 8 de 2010.

San Francisco de Campeche, Cam. 5 de marzo de 2010.
*Periodista.

¿Qué te pareció este texto? Envíanos tus comentarios a diana.perez@demac.org.mx o escríbelos aquí mismo.