En febrero hubo columnas muy interesantes principalmente debido a la celebración del Día Internacional de la mujer… Los temas que abordaron los columnistas de los principales diarios giraron en torno a mujeres cuyo oficio es el trabajo doméstico; el papel de las mujeres en las campañas políticas y la imagen las mujeres…
Empecemos con el columnista de El Universal, Ricardo Raphael, quien nos habla de los derechos olvidados que tienen las trabajadoras domésticas:
“A Marcelina Bautista. …mucama, chacha, gata y otros nombres tanto o más denigrantes reciben en México las empleadas del hogar. Son alrededor de 2 millones de personas y, sin embargo, sobreviven en la casi total invisibilidad… En la empleada doméstica recaen casi todos los modos discriminatorios de que los mexicanos somos capaces: Nueve de cada 10 personas que desempeñan esta actividad son mujeres. Nueve de cada 10 son indígenas… Ocho de cada 10 no tienen aguinaldo ni vacaciones pagadas, y tampoco cuentan con una pensión para cuando se jubilen. Ocho de cada 10 son emigrantes a las grandes urbes procedentes de los estados de Guerrero, Veracruz, Hidalgo, Puebla o Oaxaca… la gran mayoría oscilan entre los 12 y los 17 de edad. Su ingreso difícilmente alcanza, en promedio, una cifra superior a los ocho pesos por hora. Una de cada cuatro son madres de familia y los hijos de casi ninguna tienen acceso a guarderías… El empleo doméstico de hoy tiene su cercano origen en la esclavitud. Por momentos no es siquiera posible distinguir entre uno y otro fenómeno. Trátese de empleadas de planta o de quienes realizan este oficio de entrada por salida, la denigración padecida por ellas habría de ser calificada como insostenible en pleno siglo XXI….”.
En el mismo diario, Paola Zavala Saeb, dedicó una de sus columnas a la situación política de las mujeres, ámbito en el cual todavía falta mucho por recorrer:
“Casi 80% de la actual Cámara de Diputados ésta integrada por hombres… En el debate en torno a la reforma electoral, hubo legisladores que argumentaron que la poca participación de las mujeres en la toma de decisiones de poder público no se debe a que se limiten sus derechos políticos electorales sino a que tienen otras prioridades: casa, hijos, profesión, etc… La ineficacia de las acciones positivas en materia de género como acciones de mera simulación pueden con frecuencia degenerar en prácticas ya conocidas; las mujeres suelen ser candidatas de distritos dónde el partido no tiene expectativas de triunfo electoral o la repetida práctica de hacerlas firmar cartas de renuncia a favor del suplente varón, y otras prácticas resultan doblemente discriminatorias porque no sólo burlan las “acciones positivas” establecidas jurídicamente en materia de género, sino que constantemente relegan a la mujer a un segundo plano a pesar de las disposiciones jurídicas para evitarlo… El reto para las mujeres y los hombres en materia de equidad de género para este 2009, por lo menos en cuanto a los derechos políticos y electorales, es que no existan simulaciones en las candidaturas por parte de los partidos políticos y que la reforma electoral se traduzca en escaños ocupados por mujeres en la próxima Legislatura”.
Por su parte Cecilia Soto, en su columna del diario Excélsior, hace una interesante reflexión en torno a la imagen moderna de la mujer…
“En su biografía de Federico García Lorca, Ian Gibson, reproduce una carta en la que el entrañable poeta granadino describe que ciertas redondeces del cuerpo femenino le dan “asco”: los pechos, las caderas, por ejemplo. Por el contrario, como homosexual asumido, admiraba las líneas rectas de los cuerpos masculinos… Hombres que detestan las curvas femeninas (y que carecen del talento del gran Federico) y mujeres que han absorbido ese modelo de geometría euclidiana sobre el cuerpo de la mujer, han impuesto un paradigma de cuerpo femenino asexuado, lleno de esquinas en vez de suaves curvas y han fomentado la más grande epidemia de bulimia y anorexia entre las jóvenes… la llegada de Michelle Obama a la Casa Blanca ha representado una bocanada de aire fresco… se presentó a la primer sesión conjunto del Congreso a la que asistía su esposo ya presidente, como la única mujer con un vestido sin mangas. El vestido, color morado berenjena, dejaba al descubierto unos brazos bellamente torneados por el ejercicio pero nada delgados: buenas dosis de carbohidratos y proteínas permitían que los músculos apenas si se insinuaran bajo una piel bien nutrida, incluido, claro está, el tejido graso que nos protege de los extremos del clima y que constituye un alimento tan importante al corazón… Transmite la imagen de una mujer cómoda con su cuerpo, sana, atractiva y de bien con la vida… En contraste, las fotos de Madonna en su más reciente gira a México son patéticas y peligrosas. Una delgadez extrema que ha casi desaparecido ese colchón graso de la epidermis que suaviza los músculos tonificados al extremo. Sus brazos parecían los de un prisionero de campo de concentración nazi con oportunidad de hacer ejercicio… ha absorbido tristemente todos los clichés acerca del cuerpo seco que se pretende erigir como modelo para mujeres y niñas. Las funcionarias, en México, con responsabilidad por la imagen que proyectan para otras mujeres, en cuanto toman posesión van gradualmente obscureciendo sus trajes: no vaya a pensarse que, además de ser profesionales, son mujeres. Excepciones a esta regla han sido Rosario Green… Beatriz Paredes…”.
¿Qué te parecieron estas columnas?
Escribe aquí tus comentarios o envíanos un correo a diana.perez@demac.org.mx