“A los diecisiete años salí embarazada, mis padres me corrieron de la casa y mi novio tampoco quiso saber nada de mí. Mi actitud no cambió para nada, seguí en el mundo de las drogas.
Pasar por un divorcio siempre es doloroso, pero una tienda londinense se ha dado a la tarea de aligerar el duelo, ofreciendo regalos para las personas que dan una nueva bienvenida a la soltería…
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